miércoles, 20 de julio de 2011

Sergio Daniel Tormen Méndez, ciclista detenido desaparecido.

 Dentro de nuestros habitantes del barrio, tenemos muchos deportistas, y entre ellos elegimos esta vez a Sergio Tormen Méndez, soltero, campeón nacional de ciclismo, militante del MIR, fue detenido el 20 de julio de 1974, alrededor de las 13:30 horas, por 3 agentes de la DINA que no se identificaron y que se movilizaban en una camioneta Chevrolet de color amarillo. Uno de los aprehensores fue identificado como el agente Osvaldo Romo Mena, por otros detenidos que quedaron en libertad.
Hacemos un recuerdo de este gran deportista y tambien recordamos a su padre "el ciego Tormen", como todos le decíamos a nuestro vecino, tornero, con su taller en San Dionisio al lado de la casa de Andrés Moraga.

Ahora el por qué, de este recuerdo, porque esos años de dictadura y represión deben hacernos reflexionar para que esto no suceda más, y también dejar claro que a pesar del tiempo transcurrido, no olvidamos a nuestros detenidos desaparecidos, además que Sergio es uno de nuestros vecinos.

Transcribo acá, una entrevista realizada a su hermano menor, Peter Tormen, en el 2003 donde relata los hechos de esta desaparición y lo vivido por su familia.
Los dejo con Peter.
 
24 de Agosto 2003 La Nacion

Sangre sobre las medallas

“Me dijeron: ‘Te vamos a soltar pero a tu hermano no porque está metido en un tremendo forro’. Cuando desapareció Sergio vino un período negro. Nadie en mi familia sabía qué hacer. Cada día que despertábamos éramos más infelices. Fueron años muy negros, ninguno tuvo proyectos de nada. Por suerte salimos”, relata Peter Tormen sobre la desaparición de su hermano.

“Ese sábado acompañé a Sergio al taller de mi papá. Él iba a ver su bicicleta porque al otro día debía competir tras varios meses de inactividad. Ese día comenzó todo”. Fue cerca de las 13:30 en San Dionisio 2554, San Miguel. Tres agentes de la DINA subieron a Sergio Tormen y su hermano menor, Peter, a una Chevrolet, les vendaron los ojos y los llevaron a Londres 38. Un par de horas antes, una camioneta C-10 había secuestrado desde el mismo lugar a Luis Guajardo. En la noche, retornaron por el entrenador de la selección chilena de ciclismo, Andrés Moraga, que vivía en la casa contigua al taller.

A los 25 años Sergio Tormen era bicampeón nacional en 50 kilómetros y persecución. Ganó el circuito Rengo y el Jaime Eyzaguirre, fue segundo en la ascensión a Farellones del ’71, tercero en una doble Rapel, entre otros logros. “Me fui quedando en medio fondo y ruta, pero en el ciclismo nuestro no deberíamos especializarnos, pues significaría correr una vez a las quinientas”, declaraba a la revista ‘Estadio’ en octubre de 1973. “Me gustaría correr la Vuelta de México, el Americano de Cali, volver a San Juan y estar en los Panamericanos del ’75”, esbozaba el recién egresado en tornos del Inacap.

Pero la siniestra DINA impuso otra cosa. El 20 de julio de 1974, a Sergio lo detuvieron junto a Peter, de 14 años. En el taller de San Miguel, ambos habían presenciado la detención de Luis Guajardo, dirigente poblacional del MIR (Pudahuel) y miembro del club Centenario. “Andaban buscando a Guajardo, pues no sabían si Sergio militaba o no en el MIR”, apunta el abogado querellante Nelson Caucoto.

“Cuando detienen a Guajardo afuera del taller -donde había dejado su bicicleta y su mochila-, uno de los sujetos a quienes identifican como Osvaldo Romo, entra y pregunta si conocían a Guajardo. Sergio dice que era un cliente que venía a veces no más. Romo se fue”, completa Caucoto.

Sin embargo, la DINA volvió al taller por el bolso de Guajardo. Pero Sergio Tormen y Andrés Moraga, ex ciclista de elite y entrenador de Tormen y Guajardo en la selección chilena, eliminaron algunas cosas.

“Mi hermano quemó el carnet de Lucho y con Moraga se deshicieron de unos libros que había en la mochila”, recuerda Peter, hoy con 43 años.

“Debe ser porque negó la mochila que los sujetos se molestaron -no eran los mismos que detuvieron a Guajardo-, y se llevaron a todos detenidos porque no querían entregarla”, supone Caucoto.

Guatón Romo y Londres 38

 “Mucho tiempo pensamos que Sergio fue capturado por ayudar y solidarizar con su amigo. No me consta que Sergio haya sido del MIR, pero se puede pensar por el grado de compromiso que asumió con Luis: pudo ser ayudista. Sergio lo admiraba mucho. Guajardo era un genio, un intelectual de alto nivel, muy inteligente, estudiaba ingeniería, tenía una cabeza impresionante. A mí -añade Peter Tormen-, supongo que me agarraron para no dejar espacio para que alguien diera aviso o algo así”.

Peter toma aire y continúa la charla en su pequeño taller ciclista en Avenida Las Condes. “En la camioneta que nos sacaron pude levantar la venda de mis ojos y logré ver a algunos de mis captores. Me acuerdo muy bien de dos. Al otro que vi ya está preso, que es el ‘Guatón’ Romo. He estado en careos en el proceso que sigue el ministro”, precisa aludiendo al juez con dedicación exclusiva, Daniel Calvo, que tomó el caso el 2002

-¿Hubo careo con Krasnoff Mart-chenko?

-No, no quise ir porque no lo conocí, me llegó de rebote por la prensa. Sé perfectamente que no lo conocí. También fui a un careo con otro par de personas que no conocía, pero sé muy bien a los que sí, los reconocí y le dije al ministro que buscara por ese lado. Uno es muy alto, moreno, no me acuerdo el nombre. El que se supone que era no está en el país. Al otro lo están buscando.

Ya en Londres 38, centro clandestino de reclusión y tortura de la DINA, el horror quedó instalado. “Conmigo fueron suaves, me amenazaron para que hablara o me iban a poner electricidad. No sabía nada y me soltaron a los dos o tres días junto con Moraga. Pero a mi hermano lo torturaron mucho. Sentado a mi lado, me dijo cómo lo golpearon entero, que le colocaron electricidad en los testículos y todo eso. Lo vi por última vez. Esa sensación de saber que fue la última vez me marcó profundamente”.

Sergio y Luis nunca aparecieron. No hay señales dónde están. “La DINA fue horrorosamente eficaz en hacer desaparecer gente. Se han encontrado cuatro personas de 300”. Tormen es acaso el único deportista de reconocida trayectoria detenido-desaparecido.

Años de oscuridad

-¿Qué pasó dos días después te liberan junto a Moraga, en Avenida Matta con San Diego?

-Textual: ‘Te vamos a soltar pero a tu hermano no porque está metido en un tremendo forro’, me dijeron. Cuando desapareció Sergio vino un período negro. Nadie en mi familia sabía qué hacer. Cada día que despertábamos éramos más infelices. Fueron años muy negros, ninguno tuvo proyectos de nada. Por suerte salimos.

 -¿Cómo salieron?

-Digo eso porque ninguno se suicidó o murió acribillado. Mi mamá nos rogaba que no nos metiéramos en nada para reivindicar a mi hermano. Nos decía que a ella le bastaba con haber perdido a Sergio.

-¿Y querían hacer algo?

-Mi cobardía me superaba. Tal vez fui valiente en aceptar que la cobardía era parte de mí. Pero el ser humano es miedoso, el egoísmo prima y cada cual se cuida el pellejo. Por miedo se está dispuesto a soportar lo que vivimos.

 -Tu madre, doña Lucía Méndez de Tormen, se encargó del amparo, la denuncia de desaparición, de la búsqueda por décadas.

-Incluso se encadenó en el Congreso junto con otras mujeres, hicieron huelgas de hambre. Mi mamá se la jugó completa, pero nunca hubo respuesta de las autoridades. Si alguien sufrió en esta vida por la desaparición de mi hermano, ha sido mi madre. Estuvo a punto de volverse loca.

-¿Por qué hablaste de suicidio?

-Suponíamos que mi mamá se iba a suicidar. No sabíamos si iba a estar viva cualquier día que llegásemos a la casa. Tampoco sabía qué podía pasar con mis hermanos ni conmigo. Te ponen una cortina en la existencia, vivimos una oscuridad durante años. Si te pones a hablar con mi hermano Richard (Tormen, multicampeón chileno y hoy en Rusia a cargo de una selección juvenil de ciclismo), él se pone a llorar. Yo ya he llorado mucho y lo hago cada vez que la emoción me supera, pero Richard está como evitando esto. Él sufrió más que yo, era su compañero, Sergio y Richard eran compinches, se contaban sus historias de pololas, viajaban juntos. A Richard le quitaron una parte de su vida.

-¿Cuándo asumieron la muerte de Sergio?

-A mí mamá por años la convencían de que estaba vivo, no sólo en la Agrupación (de Familiares de Detenidos Desaparecidos). Si hasta mentalistas, clarividentes le decían que estaba vivo, y con más fuerza buscaba. Nosotros dijimos Sergio murió. A los dos años ninguno de los cinco hermanos se imaginaba que estaba vivo, pero ella no. Mi mamá hizo todo lo que correspondía, pero era demasiado doloroso, cada día era más terrible verla. Estaba destrozada. Le decíamos que lo soltara.

-De hecho, el 2000 la querellante contra Pinochet por secuestro calificado y tortura fue tu hermana Cynthia.

-Es que a esas alturas mi mamá ya no tenía conciencia. Mi mamá perdió la razón a mediados de los ’90. Clínicamente fue Alzheimer, pero fue a raíz del sufrimiento. No me cabe ninguna duda de que mi mamá dejó de tener memoria porque ya no podía recordar más. Sufría demasiado, esa es la verdad.

-¿Te relacionas con el odio hacia quienes secuestraron, torturaron, mataron e hicieron desaparecer a tu hermano?

-No me pasa nada con eso. No puedo, porque eso desencadenaría ira. Un militar que optó por la violencia o se hizo anticomunista no sé por qué... uno sólo ve el resultado y se rebela contra eso sin tener consideración con su historia. No pesco la venganza ni nada de eso. He sentido mucho dolor y decir lo que estoy diciendo no me aleja del dolor, porque el dolor lo voy a sentir siempre. Pero no quiero destruir a nadie. Tenemos que crear algo distinto, pero no sobre la base del rencor ni el odio.

-¿Sentiste odio y dejaste de sentirlo?
-Nunca en esos años pude decir no siento odio ni rencor, porque todos esos años de dolor fueron así. El tiempo todo lo calma y tal vez lo deforma, pero hoy no siento odio hacia un militar, no odio a la derecha ni a la DC. Tampoco siento odiosidad hacia la izquierda que se farreó un proceso. Hay que mirar la historia.

-Con verdad y justicia.

-Lagos tiene que dar una respuesta popular para sacar un país y una macroeconomía adelante. Los familiares se enfrentan al sufrimiento y a la opción de hacer justicia. Los intereses de nuestros familiares van porque alguna vez haya una respuesta clara para saber dónde están. Me mostré reticente a la Mesa de Diálogo, otro intento de los políticos por brindar una imagen de preocupación. Me gustaría que aparecieran los huesos, pero hay que ser bien ingenuo para creer que aparecerán todos. Va a haber un manto de olvido y de hipocresía. Felicito a la Agrupación y tiene que luchar hasta más no poder, pero entiendo que hoy un gobierno tiene otras prioridades.

-Eso con la verdad, ¿y la justicia?

-La veo de otra manera, aunque no concordemos. Si me dicen: ‘este señor torturó y mató a tu hermano, aquí está, mátalo si quieres y no hay sanción para ti’, yo no lo hago, le daría a él y su familia la oportunidad de entender su historia. No quiero justicia de cadenas perpetuas ni muertes: quiero esclarecimiento y que el ser humano sea capaz de entenderse.

-¿Sin castigo a los culpables?

-Lo que a mí me pasó con la filosofía y con la historia no tiene nada que ver con lo que le pasó a Mireya García, ni a Gladys Marín, ni a la madre de Luis Guajardo, ni tampoco a la mía. Si mi madre estuviera consciente yo no la podría convencer de todo esto. Me va a decir ‘no, yo quiero ver preso a este señor’. Para mí lo que estoy diciendo puede ser legítimo, para otros puede ser indignante. Es así. Estamos en paz.

 Para mi hermano detenido-desaparecido

Noviembre 30 del ’87. Parque O’Higgins. Periodistas, gráficos y camarógrafos rodeando al gregario consagrado campeón en un equipo de grandes figuras como Roberto Muñoz y Fernando ‘Lobo’ Vera. Peter Tormen -en la bicicleta que perteneció a Sergio-, se convertía en el segundo chileno en ganar la prueba internacional. TVN transmitía en directo. ¿A quién le dedica el triunfo? le preguntan. ‘A mi hermano detenido-desaparecido’, alcanza a responder antes de que la pantalla se fuera a negro.

-¿Cómo nació el homenaje a Sergio?

-Casi una casualidad, surgió lo que tenía que surgir, lo que estaba más secreto. Lo dije sin la intención de causar revuelo. Fue puro sentimiento.

 -A Cerveza Cristal, tu sponsor, no le pareció y te amenazó.

-Es que los gerentes eran de gobierno. Les molestó harto porque querían explotar mi imagen, sacarme todos los días en TV, el campeón acá y allá, pero con mis declaraciones se les fue el marketing a la mierda.

-También por la columna en Fortín Mapocho.

-Claro, Lavandero me ofreció escribir ahí y los gerentes me dijeron que si yo escribía en ese pasquín me tenía que ir del club. Pero no me echaron, me fui yo.

29 años de impunidad

Julio 25, 1974: recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones.

Agosto 8, 1974: denuncia ante Investigaciones por desaparición, 8º Juzgado del Crimen abre el proceso que cierra en noviembre sin resultados.

Octubre 4, 1974: la Corte rechaza el amparo. Se apela con el informe del coronel Orlando Ibáñez que confirma que Tormen estuvo detenido y fue investigado por actividades subversivas.

Noviembre 12, 1974: el Jefe de Zona de Estado de Sitio, Sergio Arellano Stark, responde a la Suprema que Tormen estuvo detenido entre el 20 de julio y el 5 de agosto, fue dejado en libertad y agrega inverosímil versión: que Tormen pasó clandestino a Neuquén, Argentina.

Noviembre 14, 1974: la Suprema confirma resolución de Apelaciones sin considerar que Tormen seguía desaparecido.

Abril 19, 1975: denuncia por presunta desgracia ante el 8º Juzgado del Crimen, causa remitida al ministro en visita Servando Jordán, quien interrogó a Manuel Contreras y Marcelo Moren Brito.

Junio 12, 1980: Jordán resolvió que la causa de Tormen acumulada al proceso de Luis Guajardo, fuera remitida a la Segunda Fiscalía Militar a raíz de querella contra Manuel Contreras.

Noviembre 20, 1989: sin diligencias en cuatro años, la Fiscalía Militar solicita Ley de Amnistía. La Corte Marcial lo confirmó en 1992.

Noviembre 30, 1992: querella por secuestro ante el 10º Juzgado del Crimen, tras detención del ‘Guatón’ Romo.

Mayo 11, 2000: querella contra Augusto Pinochet por secuestro calificado y tortura de Tormen y Guajardo. Causa asignada al juez Juan Guzmán.

Octubre 14, 2002: dadas las demasiadas causas en manos de Guzmán, el caso lo toma el juez con dedicación exclusiva Daniel Calvo.

Agosto 2003: Proceso muy avanzado, en etapa de sumario.

"Mi hijo no era un criminal"

Eliana Zamorano lleva décadas luchando por Luis Guajardo. Hoy tiene 72 años, su hijo tendría 51. “No he parado. En la Agrupación (AFDD), en dos huelgas de hambre, de 16 y 17 días cada una (1985), nos encadenamos al Congreso conocido lo de Lonquén (1978). Es muy difícil que haya justicia plena: quiero los huesitos, enterrarlo, llevarle flores. Quiero que reconozcan que mi hijo no era un extremista, que mi hijo no era un criminal. No quiero Ley de Amnistía, pero siendo realista...”.

 “Luis era un ciclista aficionado, estaba en el club Centenario y Andrés Moraga (hoy vive en Canadá) lo entrenaba a él y a Sergio para la selección. Pero era más de estudio y política. Iba en tercero de Ingeniería en la U. de Chile. Después del golpe congeló estudios pues lo perseguían y al taller de los Tormen llegó buscando refugio. Si no es por la mochila, tal vez a Sergio no le pasaba nada...”.

El 23 de julio de 1974, a Guajardo la DINA lo sacó a ‘porotear’ (reconocer compañeros en la calle), pero el ‘Negro’ no tomó el camino de la delación: zafó del vehículo y se lanzó a las ruedas de un camión Ford 67, que le fracturó la cadera. En el proceso declararon el chofer, el cura que lo asistió en la calle y la ambulancia, los enfermeros y el doctor de la Posta 3. La DINA lo fue a buscar a la Posta -el cura le dijo a la madre que se lo había llevado “gente buena”-, y el destino no fue ni el Traumatológico ni el Hospital Militar: fue Londres 38. Nunca más apareció y la dictadura lo vinculó en la lista de los 119 (Operación Colombo). La hija de Luis, Amanda, nació en el cautiverio de su madre, en febrero de 1975.

Una plaza y un libro
 “Uno de los homenajes que no olvido fue el de nuestro barrio. Fue lindo. Se organizaron y le pusieron su nombre a la placita que está detrás de la escuela donde estudiamos. Hicieron un monolito”, cuenta Peter Tormen. La plaza está en Maratón con Los Nogales, Ñuñoa.

Los Ciclistas Furiosos han hecho un par de cicletadas en su honor, en Villa Grimaldi hay una placa y para el 2004 Italo Hernández busca editorial para lanzar el libro Mi Hermano Sergio, centrado en los testimonios de la familia Tormen.

“Sergio Tormen iba a ser mi padrino. Llevo meses trabajando y la idea es publicarlo cuando se cumplan 30 años de su desaparición. Pensaba armarlo en Sergio como ciclista, también jugaba al arco en el club Unión Carvallo, era fanático de Los Beatles, hincha de la ‘U’. Pero inevitablemente todo lleva a la tragedia”, acota Hernández.
Los textos y fotografías de la web: http://www.memoriaviva.com/


Nota: Narramos estos hechos, ya que muchos vecinos ignoraban esta historia sucedida en tiempos de dictadura.

No hay comentarios: